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Iba a ser imposible que ‘The Crown’ no avanzase en el desarrollo de la historia de la princesa Diana de Gales sin acabar entrando en su relación con el empresario y productor Dodi Fayed. Al fin y al cabo, ambos murieron en el mismo accidente automovilístico que causó conmoción en la sociedad británica y sobre el que sigue existiendo la sombra de la sospecha.

Más allá de eso, la historia de Fayed está también intrínsecamente relacionada con el cine británico, aunque no por ello significaba que la serie de Netflix la fuera a tocar sí o sí. Pero lo hizo. En el episodio 3 de su recién estrenada temporada 5 vemos al productor en el set de su película más importante, todo un fenómeno en su año, y recrea su escena más memorable que es recordada en cualquier especial de la historia del cine. Se trata, claro, de ‘Carros de fuego’.

Corriendo por un sueño

El clásico de Hugh Hudson se encuentra para ver en streaming en la plataforma de Disney+, y tiene su valor recuperarla. No sólo porque ‘The Crown’ recree su gran escena en la playa, sino por poder presenciar la película que más cautivó al público en 1981. Una de las películas más vistas del año (bueno, realmente de 1982) y gran triunfadora en los Premios Oscar con cuatro estatuillas de las siete a las que optaba, incluyendo mejor película.

La película es un biopic deportivo que nos cuenta la historia del equipo británico de atletismo. En ella destacan dos personajes con contextos y visiones del mundo diferentes, uno un hijo de misionarios escoceses que le tuvieron en China y el otro un judío hijo de un inmigrante lituano. Para ambos, correr no es sólo un deporte, sino que el triunfo era la vía para alcanzar el respeto y la dignidad.

Ciertamente su manera de conectar un mensaje de respeto mutuo con comentario de clase y deporte, con un tono eminentemente clásico y bienintencionado, propiciaba que su historia fuese vista como algo inspirador y conmovedor que entusiasmase al público. El paso del tiempo no ha sentado especialmente bien, eso sí, a su clasicismo tan reposado que hace la experiencia letárgica en ciertos puntos.

‘Carros de fuego’: épica deportiva

No quita, eso sí, que ‘Carros de fuego’ cuente con virtudes que la hacen realmente poderosa en lo audiovisual. Las secuencias de carrera están rodadas con gran exquisitez además de fuerza, con un brío acentuado por la poderosa y icónica música de Vangelis que te eriza la piel conforme empieza a sonar. La combinación de imágenes de cuerpos en movimiento y sonidos épicos justifican su presencia en un panteón cinematográfico que celebre lo exclusivamente deportivo.

Luego funcionará más o menos según gustos, pero el intento del director Hugh Hudson por construir una épica clásica es muy apreciable. Las convenciones del film deportivo tal y como lo conocemos están sacadas tanto de esta como de ‘Hoosiers: Más que ídolos’, y eso ya marca su importancia en el desarrollo de la historia del cine. Y también está, claro, su importancia en la cultura británica, evidenciada por el homenaje realizado por ‘The Crown’.

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