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El cross ha cambiado mucho. Porque ya no hace frío. Aquellos circuitos de barro y obstáculos, aquellas mañanas grises de niebla y viento, de frío en la garganta, ya pertenecen al pasado. Mucho sol en Atapuerca, 17 grados, demasiados para un fondista. Y la gran metáfora en el kilómetro 4. Thierry Ndikumwenayo, la nueva sensación, el corredor de origen burundés, una joya trabajada por Pepe Ortuño en Castellón, ya con pasaporte español, decidió correr con un gorro de lana en Atapuerca. Burgos y el frío, ya se sabe. Pero el frío no compareció y, de repente, el fondista de 25 años, del club Playas de Castellón y ya con siete años de residencia en la Comunidad Valenciana, decide que ya está bien de sudar en la cabeza. Se lleva la mano al gorro y lo lanza a su izquierda. Con fuerza, con decisión. Como gana las carreras.

El nuevo fichaje del atletismo español (obtuvo el pasado miércoles la nacionalidad por carta de naturaleza) es un talento que promete muchísimo. Zancada económica, muy circular, escasa sensación de esfuerzo, economía de carrera máxima y buenas decisiones tácticas. En Atapuerca ha dado una lección de estrategia y fuerza. Escogió una zona muy específica del circuito, rica en curvas, para lanzar sus ataques, hachazos secos que lo despegan de sus rivales con facilidad.

El primer ataque de Ndikumwenayo tuvo lugar en el kilómetro 7 de carrera, ya sin gorro. Se destacó de sus adversarios (el keniano Kibet fue el que más le inquietó) de una forma tan simple que decidió calmarse un poco, ahorrar energía y aplazar su ataque decisivo para los últimos metros. A 500 metros del final volvió a cambiar de ritmo, con sequedad, con brusquedad, justo cuando Kibet se mostraba más combativo. Ndikumwenayo se fue de Kibet sin piedad y enfiló la meta volando, como los grandes.

España tiene una joya de cara al futuro. Esta temporada Ndikumwenayo ha triunfado en Castellón, Soria y Atapuerca. Lo gana todo. Domina el cross, los 5.000 y 10.000 metros. Tiene un futuro enorme en maratón por las características de su zancada. Cuando obtenga el ‘transfer’ de World Athletics, España empezará a contabilizar medallas a pares.

La keniana Beatrice Chebet, de 22 años, ganó con facilidad la carrera femenina en Atapuerca, y en el Nacional de cross por clubes los triunfos fueron para Adidas en categoría femenina y Cárnicas Serrano en hombres. La élite del cross español mira ya hacia Turín donde se disputan los Europeos el 11 de diciembre. Ndikumwenayo aún no podrá representar a España. La paciencia es clave en el atletismo. El triplista Jordan Díaz lo sabe bien.

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