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El empresario sostiene con su patrimonio personal al Valencia Basket y L’Alqueria, sus instalaciones de cantera, la Fundación Trinidad Alfonso y financia los 280 millones del multiusos cubierto que cederá a Valencia dentro de 50 años

«De mi madre hemos aprendido lo más importante. Y es que primero hay que dar para luego recibir. Cuando te mueres no te llevas nada, sólo lo que dejas en este mundo». Juan Roig resume así la filosofía que marca su vida, la que le transmitió su madre, Trinidad Alfonso, y que ha guiado sus pasos en Mercadona, pero también en aquello que le apasiona: el deporte. Al empresario y a su mujer Hortensia Herrero no le gustan los focos, ni las entrevistas, ni pretenden laureles, sólo invierten su patrimonio personal año tras año en dejar un legado que haga grande «a Valencia, a la Comunidad Valencia y a España».

Sólo en 2021, Juan Roig destinó 56,4 millones a las cuatro ramas que serán su herencia deportiva: Valencia Basket, L’Alqueria, la Fundación Trinidad Alfonso, con la potencia del Maratón de Valencia al frente, y el Roig Arena, el gran recinto multiusos que inaugurará en 2024, que costará 280 millones y donará a la ciudad en 50 años. Cómo se ha convertido Juan Roig en el gran mecenas deportivo es una respuesta a la que responden quienes vigilan que sus inquietudes sean proyectos de éxito.

De Los Ángeles a Valencia Basket

El punto de inicio son los Juegos Olímpicos de Los Ángeles y la pasión que aquella medalla de plata levantó por el baloncesto en España, que en 1986 acogería el Mundobasket. Valencia ni fue sede y tenía equipo de milagro. Formaba parte del Valencia CF, que lo desgajó tras el descenso a Segunda División y la plaza la había recogido la Asociación de la Prensa. Pero necesitan inversores. En su búsqueda fue Pipo Arnau, que sentó a Fernando y Juan Roig casi a pie de parquet de la Fonteta para ver en un torneo preparatorio de aquel Mundial a la URSS de Sabonis y Kurtinaitis enfrentándose la España de Díaz Miguel con Fernando Martín y Epi.

El baloncesto moderno llegaba a la ciudad y los Roig entendieron que debían subirse a ese tren. Nació Pamesa Valencia para ascender a la ACB en dos años, de donde sólo cayó en la 1994/95. El primer título llegó con la Copa del Rey de 1998 y después siguieron cuatro Eurocup (antes ULEB), una Recopa y una Supercopa hasta que en la campaña 2016/17, 31 años después que aquel torneo, Valencia Basket se proclamó campeón de Liga. El sueño de llevar al equipo a la cima se había cumplido pero, sobre todo, el compromiso de seguir sosteniéndolo. En 2021, del patrimonio de Roig salieron 17 de los 21,8 millones de su presupuesto.

El vivero de L’Alqueria

Y hubo más. La inversión de Roig había crecido para recuperar el basket femenino de élite que tuvo Valencia con el Dorna Godella o el Ros Casares. Valencia Basket se proclamó campeón de la Eurocup Women en 2019 y la mirada ya estaba entonces en la base de todo el proyecto. «Los equipos de cantera crecían y ya no había suficiente con las dos pistas y dos medias que teníamos en un pabellón escolar municipal. Un día, Juan Roig y Paco Raga salieron de la Fontenta caminando y visualizaron la solución del problema al lado mismo del pabellón. En 16 meses, negociaron la cesión de los terrenos municipales por 50 años y nació L’Alqueria del Basket, que cumplió cinco años en septiembre». Lo explica Enric Carbonell, director general de Valencia Basket, que gestiona la rama del legado vinculada al baloncesto.

L’Alqueria surgió en la mente del empresario y no tenía espejo en Europa. Ni siquiera en la NBA. Nadie había mimado tanto las instalaciones de la cantera. Se diseñaron 15.000 metros cuadrados con 13 pistas de última generación, nueve cubiertas, gimnasio, zonas médicas y de estudio. 18 millones que el presidente aportó con sólo dos condiciones: «Quería el millor parqué per als xiquets (la mejor pista para los niños), pero que fuera también un vivero de baloncesto en todos los sentidos, que apoyara desde jugadores a árbitros o entrenadores», relata Carbonell.

Hoy hay más de 500 chicos y chicas jugando cada día y existe la Cátedra de Baloncesto L’Alqueria del Basket de la Universitat de València para investigar desde la fisiología en el basket hasta la preparación física. Su intención era crear la escuela valenciana y potenciar la «Cultura del Esfuerzo». «Que las nuevas generaciones vean en este deporte una forma de desarrollar sus valores», dijo Roig en la presentación en 2017.

El Roig Arena, un «proyecto-ciudad»

Entonces tomó protagonismo otro proyecto que le va a llevar a invertir 280 millones: el Roig Arena. Sí, desde hace una semana con el apellido familiar como naming después de que fuera Casal Arena Valencia y Casal España Arena de Valencia, que levantó cierta polémica con las instituciones ya superada. «Este nombre es un reconocimiento a su impulso para que en Valencia, la Comunidad Valenciana y España pasen cosas importantes», recuerda Víctor Sendra, director general de Licampa1617, la empresa creada para desarrollar el macroproyecto que apareció en la mente del presidente.

«Es cuando el Valencia Basket gana Liga, el título soñado, cuando se ve el momento de dar el salto que llevaba años planteándose de pasar un pabellón municipal como es la Fonteta a otro más moderno, con más prestaciones», cuenta Sendra. «Pero Juan Roig nos manifiesta que quiere dejar un legado y se reflexiona sobre qué le falta a Valencia como ciudad. La conclusión es un gran recinto multiusos cubierto, un arena».

Lo que había empezado siendo el diseño de un recinto deportivo se convirtió «en un proyecto-ciudad». «Ya no era un pabellón para baloncesto sino que había que pensar en aislamiento, acústica, zonas de restauración…», rememora Sendra, que comenzó a viajar por todo el mundo a conocer especialistas y a analizar el mercado.

Primero para trazar junto a ERRE Arquitectos -el despacho de José Martí y Amparo Roig- la transformación de una parte de la ciudad. El Roig Arena es un gran espacio cubierto para el entretenimiento con capacidad máxima de hasta 15.600 espectadores en modo basket y de 18.600 en concierto, con salas para eventos y oferta de restauración, con un cuidado diseño. Insertarlo en el barrio, junto a L’Alqueria y la Fonteta, supuso la necesidad de trasladar un colegio público. «Invertimos 8,5 millones en alzar el nuevo centro en un solar muy próximo con los mejores estándares de calidad, a lo que acompaña un parque de 20.000 metros cuadrados y un parking en altura con más 1.000 plazas. Es, sin duda, un proyecto-ciudad que generará un impacto económico de 10 millones y 300 puestos de trabajo. Queremos que en el Roig Arena pasen cosas todo el tiempo, deportivas, empresariales y culturales», relata Sendra.

De nuevo el Ayuntamiento de Valencia le cedió durante 50 años suelo municipal donde se levanta porque la instalación pasará a ser de propiedad pública en 50 años, a lo que se suma a cambio de un canon anual de 200.000 euros. El coste de la obra arrancó con una previsión de 220 millones que salen del bolsillo de Roig y que la inflación ha elevado en 60 más. «La premisa del presidente es que las obras no se paraban», recuerda.

El Maratón y las becas olímpicas

No sólo el basket ha enamorado a Juan Roig. «Un domingo de noviembre de 2011 estaba viendo por televisión el Maratón de Valencia, con un día espléndido, porque se había retrasado una semana por las elecciones generales que convocó Zapatero, y le vinieron a la cabeza imágenes de Nueva York. Valencia podía hacerlo. Al día siguiente nos encarga que conozcamos cómo se gestiona eso». Lo recuerda Juan Miguel Gómez, quien hoy es director de la Fundación Trinidad Alfonso.

Junto a Elena Tejador comenzaron a tener reuniones con el club organizador, la Sociedad Deportiva Correcaminos, «pero sin desvelar quién estaba detrás». «En abril, en una final de Eurocup de Valencia Basket que perdimos con el Khimki ruso, el presidente le comunica al Ayuntamiento a través del concejal de Deportes que queremos ser patrocinadores». El instrumento jurídico que guiaría la incursión en el mundo del running sería la fundación creada en honor a su madre y la conquista definitiva se la trabajó el presidente de Correcaminos, Paco Borao. «Empezamos con el Medio Maratón y se empeñó en que el presidente fuera a la salida, y no a la llegada. Insistía mucho, que si no se lo pedíamos nosotros le escribiría una carta. Luego entendimos por qué: él vio el impacto del deporte popular, del contacto con la gente, y le dijo a Elena que quería más», cuenta Juanmi. Una fundación aún sin oficinas en 2012 empezó a crecer para ponerse al frente del Maratón en 2014, sumar varios récord del mundo de Medio Maratón y 10 K y reunir a 30.000 atletas populares el próximo 4 de diciembre con una ciudad volcada en la carrera. Su deseo: «Que en Valencia se pueda batir el récord de mundo de maratón». Mientras, la Fundación Trinidad Alfonso ha convertido a Valencia en la «ciudad del running» y construyó el circuito 5K por el Jardín del Turia que usan a 800.000 corredores populares al año.

La siguiente visión de Roig llegó con los Juegos Olímpicos de Londres 2012. «Nos pide que busquemos la forma de crear becas para que más atletas valencianos sean olímpicos y paralímpicos. No teníamos ni idea, pero nos plantamos en una conferencia que dio Alejandro Blanco, presidente del COE, en Valencia y se le explicamos lo que queríamos. Conocía quién era Juan Roig, pero fuera de Valencia nadie aún se terminaba de creer su proyecto de mecenazgo deportivo», confiesa Gómez. Blanco les puso en contacto con Ricardo Leiva, director de Deportes del COE y les ayudó a crear unas bases «justas y objetivas». Así surgió el Proyecto FER, que beca a 150 deportistas, algunos de ellos ya medallistas, y a entrenadores. Lo que la Fundación concede en ayudas a atletas valencianos equivale al total de las que otorgan todas las autonomías.

La creación del sello Comunitat de L’Esport dio el paso también al apoyo a federaciones minoritarias (pádel, triatlón, tenis de mesa, entre otros) para promocionar su deporte en los colegios y a programas para sustentar a clubes de semiélite con riesgo de desaparecer por el impacto de la pandemia. «En 2021 fueron 17 millones de presupuesto, 88 en los 10 años de la Fundación», recuenta su director.

Con el legado de Juan Roig acelerando cada año, el reto que el presidente les traslada lo tienen todos interiorizado y lo resume Víctor Sendra: «Tenemos la gran suerte de tener a Juan Roig, de que tenga un compromiso tan fuerte con cada proyecto, pero nuestra obligación ahora es hacer que su legado sea plenamente sostenible».

Un comentario en «Así erige su legado Juan Roig, el incansable mecenas deportivo: baloncesto, maratón, becas olímpicas y el Roig Arena»
  1. ¡Maldita sea! ¡Qué bien! Tú mismo lo has contestado. ¡Lo pondré en mi libro! El sentido de la vida y todo lo demás. Hecho. No es broma.

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