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Treinta y ocho letras que le han aguado el día a uno de los gigantes del poderoso sector farmacéutico. De todos los casos de suplantación de identidad que han sacudido la red social capitaneada por Elon Musk e incluso le han obligado a poner en pausa las suscripciones a Twitter Blue, el de la compañía Eli Lilly quizás sea el más paradigmático. Por su alcance, repercusión y sobre todo capacidad para demostrar hasta qué punto puede influir el famoso check azul.

La historia es bastante simple.

El viernes una cuenta que lucía el nombre de Eli Lilly and Company y el logo corporativo de la farmacéutica tuiteó un mensaje corto y claro, conciso, que probablemente dejó descolocado a más de uno: “Nos complace anunciar que la insulina ya es gratuita”. El anuncio llamó la atención por dos razones. Primero, porque partía de una cuenta con el símbolo que hasta hace poco avalaba que una cuenta era veraz. Segundo, porque la insulina es uno de los fármacos principales de Lilly.

El poder de una cuenta verificada

¿Cuál era el problema? Que a pesar del check de verificación, el perfil de Twitter que lanzó el anuncio no representaba a la compañía. Lo sabemos porque se encargó de aclararlo la cuenta que realmente gestiona la multinacional, provista también del check azul y de la insignia oficial. “Pedimos disculpas a quienes recibieron un mensaje engañoso de una cuenta falsa de Lilly”, escribía la empresa, que acompañaba el mensaje con una referencia a su perfil autorizado.

El engaño se habría quedado en eso, una simple anécdota, una de tantas que han seguido a la implantación del servicio de pago lanzado por Musk, si no fuera por su repercusión. Que acabara ganando notoriedad y obligando a la compañía a lanzar un desmentido público responde a la posible repercusión económica del troleo. Después de que se lanzara el tuit de la discordia, Lilly sufrió una profunda caída en el parqué. La compañía —precisa El País— experimentó un «pinchazo» el viernes de más de un 4% en Bolsa, con una pérdida de valor de miles de millones de euros.

¿Hasta qué punto está relacionada ese “pinchazo” con el troleo en Twitter? ¿Hay una relación de causa efecto, llegó a influir en la cotización o ambas cuestiones no guardan la menor relación? Hay quien apunta un vínculo directo y señala la coincidencia de ambos fenómenos: el tuit y la pérdida en bolsa. Lo cierto es que la caída coincidió con una mala jornada para el sector sanitario y hubo otras firmas del ramo, como UnitedHealth o Johnson & Jonhson que sufrieron también retrocesos.

La coincidencia y las dudas han hecho del troleo de la insulina de Lilly el más famoso, pero la farmacéutica no ha sido la única en afrontar una situación similar. Las acciones de la empresa de defensa Lockheed Martin cayeron coincidiendo con un episodio parecido, después de que una cuenta falsa con Twitter Blue anunciase la suspensión de venta de armas a varios países.

El listado no se queda ahí. Una cuenta que supuestamente representaba a Nintendo publicó la imagen de un Super Mario haciendo el corte de manga, otra de un falso LeBron James, también con la marca azul, tuiteó que quería dejar Los Angeles Lakers y un supuesto George W. Bus llegó a decir que “echa de menos matar iraquíes”. La clave está en Twitter Blue, servicio de pago que, entre otras ventajas, permite a los usuarios verificarse por una cuota de 7,99 dólares al mes.

Ayer Bloomberg avanzaba que la compañía ha optado por suspender el programa de suscripción apenas unos días después de lanzarlo para combatir el problema de suplantaciones en la red. Quienes ya lo hayan abonado, eso sí, seguirán teniendo acceso a su cuenta.

El propio Musk ha garantizado que las cuentas paródicas deberán identificarse como tal en su perfil y la red social incide en que precisamente para “combatir la suplantación de identidad” agrega la etiqueta “Oficial” a algunas cuentas. De momento si algo demuestran casos como el de Eli Lilly o Lockheed Martin es el poder que llega a tener un check azul. Dentro y fuera de la red.

Imagen de portada: Freestocks (Unsplash)

Un comentario en «Lo que nos cuenta el troleo a Eli Lilly sobre uno de los grandes retos de Musk: las suplantaciones en Twitter»

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