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Tras dos derrotas seguidas, los blancos enderezan su rumbo en Euroliga con una victoria no demasiado brillante ante un Estrella Roja que, liderado por el debutante Vildoza, no se dio por vencido

Sergio Rodríguez podría ser eterno. Pero cumple 37 años al final de la presente temporada. Regresó al Real Madrid por interés mutuo, por sus ganas de un segundo y definitivo asalto con el club en el que relanzó su carrera a la vuelta de la primera etapa en la NBA. Para noches de plenitud como la de este viernes en el WiZink, donde el tinerfeño agarró el duelo por la pechera e inyectó su capacidad de diversión para enderezar el rumbo blanco ante un Estrella Roja que, liderado por Vildoza, amenazó con no ser una víctima propicia. [72-56: Narración y estadísticas]

Con el Chacho en pista todo fue cuesta abajo. Viene echando en falta la figura de un creador este Madrid de los primeros días de Chus Mateo. Sin los lesionados Williams-Goss, ni Alocén ni Hanga, la mejor solución posible es sin duda la de Sergio Rodríguez, aunque también le ha costado desperezar el curso al ex de CSKA y Milán. Su clarividencia ofensiva, sus ocho asistencias (ninguna de las 21 pérdidas blancas fue suya), fue, junto a la consistencia de Deck, la mayor virtud de un Madrid que todavía anda espeso, en busca de sí mismo.

Acudía tras dos borrones seguidos. De los que quizá nadie se acuerde allá por mayo, pero de los que no dejan de escocer. Porque Barça y Olympiacos son rivales con los que medirse de veras, candidatos claros a la Final Four. Y porque a Chus Mateo no le queda otra que asumir que sus primeros meses en el cargo serán un examen permanente. Así que Estrella Roja, que no sabe lo que es ganar aún en esta Euroliga, era el oponente ideal para espantar males y acumular la confianza con la que crecen los grupos.

Remontada serbia

Y así fue en el comienzo, como si los blancos no tuvieran a nadie enfrente. Abalde partió de titular, pero fue con Sergio Rodríguez a los mandos como voló el Madrid, nutriendo a sus compañeros con ese baloncesto feliz que predicará hasta el final de sus días. Cornelie y Poirier se beneficiaban de su frescura y un triple de Yabusele puso al comienzo del segundo cuarto una máxima llamativa (31-13).

Pero, como si todavía no estuviera capacitado para firmar obras sin mácula, fue entonces cuando el Madrid se trastabilló. Coincidió la remontada serbia con el impulso de Luca Vildoza, debutante rojiblanco, de vuelta de la NBA con conflicto contractual pendiente de resolver con el Baskonia. Dos triples del argentino culminaron un parcial de 0-11, que se regaba con las pérdidas blancas, el principal pecado por redimir ahora en su juego. Con el Chacho de nuevo en pista para poner orden, una canasta final de Deck devolvió algo de oxígeno al Madrid para irse al descanso (39-30).

Pero esa siesta había activado al rival. Y, sobre todo, a un Vildoza que se reencontraba con el baloncesto. Acumulaba ganas y a la vuelta de vestuarios ya era otro Estrella Roja. Se arrimó con otro triple de Bentil (44-42) y entonces tuvo que volver a espabilar el local, con un triple del Chacho y más pases de canasta. Aún así, un peleón Estrella Roja, que desquició a un Hezonja que unos días está y otros no, no dejó de inquietar hasta prácticamente los dos minutos finales (un parcial de 10-0 con la irrupción de Tavares). Porque aún este Madrid no está para demasiadas alegrías.

2 comentarios en «Sergio Rodríguez y Deck reaniman al Real Madrid»

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