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Thomas Bach, que frisa los 69 años, subirá mañana al escenario del Teatro Jovellanos de Oviedo para recibir el Premio Princesa de Asturias de los Deportes. Su gran legado al Olimpismo, el equipo de refugiados, supone la primera ocasión en el que la Fundación distingue a los valores del deporte en concreto sin escrutar los resultados deportivos. El presidente del Comité Olímpico Internacional (COI) dialogó con MARCA en sus vísperas.

Pregunta: El Papa fue el primero en aplaudir su iniciativa al crear el equipo de refugiados. ¿Con esto se ha ganado el cielo?

Respuesta: La creación del equipo olímpico de refugiados intenta canalizar la misión humanitaria del COI. Y comenzó porque en 2015 estalló aquella crisis de refugiados, millones alrededor del mundo, [casi uno en Europa, el mayor volumen desde la II Guerra Mundial] y, entre ellos, varios deportistas y mucha gente joven que veían como se destruía su sueño de ser olímpico.

Se destruía como antes se había destruído su vida y el movimiento olímpico tenía que hacer algo. Así surgió este equipo. Fue un soplo de esperanza, de hacer realidad su sueño olímpico y al mismo tiempo se mandaba un mensaje de esperanza a todos los millones de refugiados del mundo.

Ha mencionado usted al Papa. Fue una fuente de inspiración para crear este equipo. Casualmente fuimos elegidos el mismo año (2013) y, en mi caso, en Buenos Aires, el lugar de nacimiento de Su Santidad. Una de sus primeras labores fue visitar a los refugiados de la isla de Lampedusa, en Italia, para compartir un tiempo con ellos. Para mí aquello fue una inspiración.

P: Ahora se lo reconocen con el Premio Princesa de Asturias de los Deportes.

R: Es un honor que nuestro trabajo en ayuda de los refugiados sea reconocido por una institución tan prestigiosa como es esta Fundación. Estamos deseando que llegue ya la ceremonia.

P: ¿Qué obstáculos encontró al principio?

R: Cuando empezamos teníamos que cambiar la Carta Olímpica pues recogía que en los Juegos sólo podían participar los distintos comités olímpicos. Luego había que ver cómo encontrar estos deportistas, que estuviesen facultados para poder viajar… Había muchos asuntos que abordar, pero las circunstancias eran tan excepcionales, que exigían medidas e iniciativas excepcionales.

Desde el primer momento, tanto los miembros del COI, como las federaciones olímpicas y los comités olímpicos estuvimos en el mismo barco, pero faltaba presentarlo ante la asamblea de la ONU en Nueva York, ante la comisión de refugiados. No sabía bien qué iba a pasar porque, al fin y al cabo, ellos son los responsables de esta gente. Y fui allí con toda la humildad del mundo y el alto comisionado Filippo Grandi no dudo un segundo en darme su apoyo: «Claro que estamos con ustedes, ¿qué tenemos que hacer?», me dijo.

P: Ante la escalada que ha habido en el equipo de refugiados, que ha pasado de 10 deportistas en Río 2016 a 29 en Tokio 2020, y viendo que las cosas en el mundo no cambian, ¿teme que haya que poner límite al número de deportistas?

R: Nunca pondremos límite al equipo de refugiados. Esto es una iniciativa humanitaria y no habrá límites artificiales. En estos momentos tenemos becados a 47 deportistas refugiados en 12 deportes y podrían crecer hasta finales del próximo año. Veremos cuál es el número finalmente de los que tienen la calidad necesaria para poder estar en París.

P: Recientemente visitó el centro de refugiados de Getafe, ¿quedó impresionado con lo que vio?

R: Más que impresionado. Alejandro Blanco, el presidente del COE, y las autoridades españoles han creado el primer centro de entrenamiento para refugiados del mundo y ahora con el programa de ACNUR han ampliado a más iniciativas. Son un verdadero modelo para el resto de comités olímpicos y para el movimiento olímpico en general. No sólo estoy impresionado, es que los admiro.

P: También ha visitado Italia, campos de refugiados en Jordania… ¿Es su gran preocupación?

R: Por supuesto que es una gran preocupación. Desafortunadamente estamos afrontando guerras y otro tipo de confrontaciones en el mundo. Por ejemplo ahora estamos muy preocupados con los refugiados del comité nacional olímpico en Afganistán, la crisis por la guerra en Ucrania, con muchos ucranianos huyendo del país. Y no sólo allí, en las últimas dos semanas, unos 700.000 rusos han huído también del suyo. La crisis de los refugiados es terrible. Hay más de 100 millones en la actualidad en el mundo. Tenga en cuenta que en Río habría unos 60 millones.

Nosotros intentamos ayudar en todas partes. Los 10 deportistas que hubo en Río pertenecían a cuatro países; en Tokio procedían de 13 países. Es una demostración de cómo está creciendo el problema.

P: Incluso crearon una fundación para refugiados.

R: Cierto. Ante la abrumadora respuesta hacia el equipo de refugiados en Río, quisimos poner una base sólida no sólo para el equipo olímpico sino para los refugiados en general. Es la razón por la que cree esta fundación, para que todas esas ayudas que se reciben puedan llegar a todos los que lo necesitan. Para la creación de lugares seguros para practicar deporte en campos de refugiados, y en ciudades y países que acogen a esta gente. Con acuerdos con ACNUR (el programa de refugiados de la ONU) desde entonces hemos elaborado proyectos que han afectado a 200.000 refugiados en particular a los jóvenes. Y el objetivo es incluir en 2024 a un total de un millón en nuestros programas.

P: Por su cargo, representa a todos los deportistas refugiados, pero ¿ha habido alguna historia que le haya llegado más al corazón?

R: Me han llegado cada una de las personas de los campos de refugiados. En Jordania visité recientemente Za’atari donde viven 80.000 refugiados e, incluso, hay niños que han nacido allí. No tienen por ahora una oportunidad real de salir, van a clase dentro de este recinto… Y, al mismo tiempo, lo que están haciendo los jordanos es de una solidaridad tremenda. Un tercio de su población (casi tres millones de habitantes) son refugiados. Eso es un gran desafío para ellos y para su gobierno.

Nosotros intentamos darles esperanza a través del deporte a esos chicos. Uno de ellos, una niña en concreto, que era muy tímida, me cogió la mano durante mi visita y me miraba y no quería soltarme. Es algo que no puedes olvidar.

P: Hablando de desafíos, para el COI puede ser uno muy grande el permitir a los deportistas rusos competir contra los ucranianos en estos momentos.

R: Esos son especulaciones en este momento. Tenemos muy claro que no es el momento de permitir estas recomendaciones, pero nuestra misión también es pensar en el largo plazo. Y nuestra misión es unir a todos los deportistas del mundo en una competición pacífica, incluso si sus países están enfrentados en una guerra. O en otro tipo de situaciones. Tenemos a israelíes y palestinos compitiendo entre ellos, armenios y azeríes, deportistas de Yemen y Arabia. De Libia y Francia…

Si tienes una competición sólo de países afines podrá ser un gran acontecimiento deportivo, pero no es un símbolo de paz. No obstante, no es el momento, como he dicho, de tomar ese tipo de decisiones.

P: ¿Y qué puede ocurrir con deportes cuyas federaciones lideran rusos o bielorrusos como el boxeo?

R: El boxeo no tiene nada que ver con la nacionalidad. Hay que separar, lo que pueda pasar con la AIBA (Asociación Internacional de Boxeo) no hay que ligarlo con la nacionalidad del jefe de esta federación. Los problemas ya venían de antes.

Son otra serie de cosas como corrupción, exigencias de buen gobierno, problemas financieros por la poca autonomía que pueda tener al depender de un solo patrocinador (Gazprom) de la Federación Rusa…

P: ¿Entienden la posición de la Agencia Antidopaje de Rusia en el caso Valieva (la niña de 15 años que dio positivo con un medicamento en los Nacionales rusos previos a los Juegos de Pekín, se aceptó su apelación y ganó la medalla de oro olímpica por equipos)?

R: Ya en Pekín mostramos claramente nuestra postura apelando alTAS junto a la Agencia Mundial Antidopaje (AMA) después de haberse conocido la decisión de RUSADA. Perdimos, y ahora el procedimiento está siguiendo las reglas de la AMA de confidencialidad (al ser menor está protegida por el Código Mundial). Aunque la postura de RUSADA sea mantener el mutismo hasta que haya un veredicto final, la AMA y el COI pueden apelar el desenlace.

Este sería el lado legal. Pero en términos de transparencia, nosotros nos unimos a la AMA solicitando a la RUSADA que haga públicos los datos para darle más credibilidad a todo el mundo en este procedimiento.

P: El otro gran tema de actualidad es el asunto del género de los transexuales. ¿Cuál es su postura?

R: Nuestros principios son que todo el mundo tiene que tener acceso al deporte sin discriminación. Cuando hablamos de competición, la misión de los responsables de ésta es que sea justa.

Nuestras recomendaciones a todas las federaciones internacionales es que sigan dos procesos: que hablen con todos los implicados con mujeres, transexuales, expertos en derechos humanos, científicos, médicos y, basados en la ciencia, tomen la decisión de dónde acaba el fair play y dónde empieza.

3 comentarios en «Thomas Bach: «El olimpismo tenía que hacer algo, hay más de 100 millones de refugiados»»

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