Reading time 12 minutes

La relación entre los golpes continuados sufridos en la cabeza en el ámbito de una actividad deportiva y el desarrollo de la Encelopatía Traumática Crónica (CTE) no ha sido reconocido fehacientemente hasta la reciente disposición de los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos.

La agencia de investigación médica más importante de este país ha determinado un vínculo claro entre la lesión cerebral traumática repetida y la CTE, una enfermedad degenerativa del cerebro que entre sus síntomas se encuentran la agresión, depresión, paranoia, ansiedad, pérdida de la memoria de corto plazo, confusión, demencia y alteración el juicio. Esta decisión choca con la postura que había defendido el grupo de estudio de conmociones cerebrales en el deporte (CISG), que cuenta con el apoyo de la FIFA, World Rugby, la Federación Internacional de Hockey y el COI, entre otros.

Los documentos sobre conmociones cerebrales publicados por el CISG han minimizado la conexión entre la CTE y las lesiones cerebrales sufridas en el deporte. Un argumento que ha sido utilizado por federaciones deportivas en las demandas legales interpuestas por los deportistas afectados por esta dolencia.

Los trabajos del CISG quedaron en entredicho en marzo de este año cuando su presidente y autor principal, el doctor Paul McCrory renunció a su cargo tras se acusado de plagio en algunos de sus artículos.

McCrory había sido el autor de cuatro de las últimas cinco declaraciones de consenso sobre conmoción cerebral en el deporte, a partir de las cuales la Liga de Fútbol Australiano (AFL) diseñó sus protocolos sobre conmoción cerebral. Aunque el informe remitido al juez establece que el plagio no afecta al trabajo que McCrory realizó para la AFL, la Liga se disculpó con sus jugadores «por la forma en que se llevaron a cabo algunos de los programas clínicos y de investigación».

El informe de los Institutos Nacionales de Salud llegan después de que un grupo de científicos, médicos y epidemiólogos enviaran una carta al Instituto Nacional de Trastornos Neurológicos y Accidentes Cerebrovasculares. En ella pedían una revisión de la investigación sobre CTE, publicada en julio en la revista Frontiers in Neurology, que estableció un vínculo claro con los tipos de lesiones cerebrales recurrentes que sufren las víctimas de abuso, soldados y deportistas.

«Ahora que se ha establecido la causalidad, el mundo tiene una gran oportunidad para prevenir futuros casos de CTE. Nuestro objetivo es reformar todos los deportes juveniles para que ya no incluyan impactos repetitivos en la cabeza y que se pueden prevenir antes de los 14 años: nada de cabeceo en el fútbol, nada de tackle en el fútbol [americano] y el rugby.», dijo un portavoz del grupo sin fines de lucro Concussion Legacy Foundation a The Guardian.

Otros estudios médicos sobre CTE en el deporte

Hace tres años, un estudio médico ya desveló que dos exjugadores de la Liga australiana de rugby fallecieron a causa de un Encefalopatía Traumática Crónica. Los investigadores del Royal Prince Alfred Hospital, NSW Health Pathology y el Brain and Mind Center de la University de Sídney examinaron los cerebros de los exjugadores fallecidos de mediana edad de la liga de rugby. Los dos jugaron más de 150 partidos de primer nivel.

Uno de los investigadores reconoció que habían analizado unos 1.000 cerebros en los últimos 10 años y no habían visto esta patalogía hasta ahora.»Esperamos que la primera prueba de CTE en la liga de rugby inspire a la comunidad científica australiana a movilizarse en la lucha contra la CTE, y se avancen cambios en el deporte que pueden prevenir esta enfermedad», afirmó Christopher Nowinski, director de la Concussion Legacy Foundation, en declaraciones recogidas por The Sydney Morning Herald.

«La Liga ha aumentado significativamente su inversión en esta área de la seguridad del jugador y continuará trabajando con la comunidad deportiva mundial para avanzar en la comprensión y el manejo de las lesiones en la cabeza en el deporte de contacto», comentó, por entonces, un portavoz de la Liga Nacional de Rugby de Australia.

LA CTE en el fútbol americano y la NFL

La relación de los casos de CTE y el fútbol americano, por ejemplo, se dio a conocer al inicio de este siglo, tras varios años en los que la NFL trató de silenciar el tema. La liga consideraba los daños cognitivos producidos por los fuertes impactos durante el juego como algo menor. En 1994 se creó el primer Comité de Lesión Cerebral Traumática Leve con el médico de los Jets como presidente. En sus primeras entrevistas, hasta restó importancia a la tarea que le habían encomendado: «Creemos que el tema de las rodillas, las drogas, los esteroides y la bebida es un problema mucho mayor, según la cantidad de incidentes», dijo el doctor Elliot Pellman.

Todo empezó a cambiar en 1997, el día que Mike Webster, un histórico center de los Pittsburgh Steelers, con los que ganó cuatro Super Bowl, presentó una solicitud de discapacidad ante la Junta de Retiro de la NFL, alegando que su carrera en el fútbol americano durante sus años en la liga le provocó demencia. En 1999, de manera privada, la NFL lo aceptó e indemnizó a Webster con dos millones de dólares.

El exjugador murió de un paro cardíaco a los 50 años, tras muchos años padeciendo diversas disfunciones cognitivas que lo llevaron a vivir en la indigencia, pese a haber sido una gran estrella del deporte. ‘Iron Mike’, como era conocido, incluso se administraba descargas eléctricas para estar el menor tiempo posible del día consciente. Mike falleció en 2002 y su autopsia fue practicada por el doctor neuropatólogo forense Bennet Omalu, la persona que advirtió en el cerebro del exjugador unos daños notables, que eran imposibles de ser detectados por ninguna prueba en vida.

Omalu había diagnosticado el primer caso de CTE. En los años posteriores el médico nigeriano analizó los cerebros de Justin Strzelczyk (muerte en accidente de tráfico) y Terry Long (suicidio), y en 2005 presentó su primer estudio, avalado por otras eminencias de la neurociencia. El cerebro de Andre Waters en 2006, también fue examinado por Omalu, a quien trataron de silenciar y desprestigiar.

La NFL insistió en no relacionar las enfermedades como la demencia o el Alzehimer a las contusiones cerebrales. Por fin en 2009 el portavoz de la liga admite que las contusiones pueden provocar daños cerebrales a largo plazo y se empiezan a tomar medidas, aunque más bien timoratas. En 2011 se detecta CTE en el jugador universitario de 21 años Owen Thomas, lo que causó un gran revuelo en Estados Unidos, así como el suicidio de Dave Duerson, que se pegó un tiro en el pecho y dejó una nota en la que decía que quería que analizaran su cerebro. También se concluyó que padeció Encelopatía Traumática Crónica. El siguiente escándalo fue el disparo, de nuevo en el pecho, de Junior Seau, en 2012, que obligó al comisionado Roger Goodell a mojarse públicamente.

Además, un estudio, publicado en el Journal of American Medical Association en 2017, encontró lesiones cerebrales en 110 de 111 cerebros donados por exjugadores de la NFL.

En abril de 2021, la comunidad científica solicitó que se estudiara el cerebro de Phillip Adams (ex de 49ers, Patriots, Seahawks, Riders, Jets y Falcons) para saber si sufría de CTE, pues podría ser una causa potencial del tiroteo que habría protagonizado y en el que supuestamente mató a cinco personas antes de suicidarse.

El reciente caso de Tagovailoa en la NFL

Tua Tagovailoa, quarterback de los Miami Dolphins, fue trasladado en ambulancia hace unas semanas tras sufrir el placaje de Josh Tupou, defensa de los Cincinnati Bengals. Tagovailoa se quedó inmóvil y con los dedos agarrotados. Sufrió una conmoción cerebral. «»Estaba inconsciente, no recuerdo ser tackleado ni salir en camilla», comentó.

Una semanas antes, protagonizó un episodio similar ante los Buffalo Bills. Quedó desorientado y acabó en los vestuarios. Se le sometió al protocolo de la NFL sobre conmociones cerebrales. Obtuvo el visto bueno para volver al encuentro, una decisión que generó críticas.

Después de este lance, el sindicato de jugadores y la NFL llegaron a un acuerdo para realizar cambios en el protocolo de la liga sobre conmociones cerebrales. Decidieron a incluir la ataxia (falta de coordinación en la realización de movimientos voluntarios que altera su velocidad y precisión) entre los síntomas que llevarán a retirar a un jugador de un partido. A la semana siguiente a este encuentro, en la siguiente jornada de la NFL 12 jugadores fueron retirados en ocho de los 14 partidos para realizar evaluaciones neurológicas.

La CTE, en el rugby

El exinternacional inglés Steve Thompson, ganador del Mundial del 2003, comandó una demanda contra las autoridades del rugby ( World Rugby, Rugby Football Union inglesa y la Welsh Rugby Union) por las lesiones cerebrales. Thompson fue diagnosticado con demencia en 2019 con sólo 42 años. Confesó que no recorbada haber ganado el Mundial. En octubre de año pasado, otros 10 exjugadores británicos se plantearon llevar a la Liga de rugby de Inglaterra a los tribunales por negligencia. Consideraban que los daños neurológicos que sufrían eran consecuencia de la escasa protección que tuvieron durante su carrera.

En julio de este año, el gabinete Rylands Law, representando a un grupo de jugadores, entre ellos Thompson, y el excapitán galés Ryan Jones, anunció una demanda contra Wolrd Rugby y la Federaciones nacionales de sus representados después de jugadores y entidades no llegaran a un acuerdo para proteger a los jugadores contra los riesgos de las conmociones cerebrales.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *