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Una juez de Almería ha impuesto penas que suman dos años de prisión al entrenador e histórico jugador de la selección española de voleibol y del Club Voleibol Almería Cosme Prenafeta, por abusar sexualmente de dos jugadoras a las que besó sin consentimiento, además de tocarle las nalgas a una de ellas.

La sentencia, a la que ha tenido acceso EFE, declara probado que Prenafeta, entrenador del equipo de voleibol en el que militaban las dos víctimas, celebró el 28 de diciembre de 2020 una comida de Navidad en su domicilio, a la que acudieron todas las jugadoras de dicho equipo.

Sobre las 18:00 horas, después de que se marchasen el resto de compañeras, las víctimas se quedaron a solas con el entrenador, «consumiendo bebidas alcohólicas y participando en un juego que consistía en realizarse preguntas de índole sexual y beber chupitos de alcohol».

Durante dicho juego, con «ánimo de satisfacer sus deseos lúbricos», el acusado se acercó a una de las chicas en el salón de la casa y la agarró por el cuello con una mano para darle un beso en la boca que «duró varios segundos». La juez considera probado que la víctima intentó separarse y apartó a Prenafeta con los brazos.

Todo esto ocurrió mientras la otra víctima se encontraba en el baño, pero cuando esta última regresó, el acusado se acercó a ella en tres ocasiones en la cocina, en la terraza y en una habitación, para besarla en la boca y en el cuello, y además en una de estas ocasiones tocó las nalgas de la muchacha. «Estos hechos se produjeron sin el consentimiento de las víctimas, sufriendo ambas una sintomatología ansioso depresiva a consecuencia de los hechos descritos», añade la juez.

El fallo indica en sus fundamentos que Prenafeta dijo durante el juicio que antes de quedarse solos, los tres se habían bebido doce botellines de cerveza en la cocina, sin ser vistos por el resto de jugadoras, pues solamente las víctimas eran mayores de edad.

Apunta que éste relató que las besó con el consentimiento de ambas en un «ambiente distendido con música». Las víctimas negaron dicho consentimiento y dijeron que fue él quien propuso un juego en el que hizo preguntas sexuales tras crear un «ambiente oscuro», que les propuso besarse, y que usaban el baño como «vía de escape».

Añadieron que tras salir de la casa les pidió que no contaran a nadie lo ocurrido, y que al salir a la calle «empezaron a llorar las dos por lo que acababa de pasar».

La juez acepta así la postura de la Fiscalía y del abogado de una de las víctimas, Leo Marfil, y concluye que «el relato expuesto por los tres en el acto del juicio oral es parcialmente coincidente, pues el acusado reconoció expresamente haber besado en la boca a las dos chicas».

«La nota discordante se encuentra en la existencia del consentimiento de ambas para realizar este acto. Pues bien, analizada en conciencia la testifical prestada por ambas, de forma rotunda, se concluye por quien suscribe, la absoluta inexistencia del consentimiento de las dos chica», añade.

Por estos hechos, la juez impone penas de un año de prisión por cada uno de los dos delitos de abuso sexual por los que ha sido condenado Prenafeta, por los que también le impone sendas órdenes de alejamiento de 200 metros durante tres años, y el pago de indemnizaciones de 3.000 euros a cada una de las perjudicadas

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